miércoles, 16 de septiembre de 2009

Carnivàle (temporadas vistas: 1 y 2 y ya son todas)

Into each generation is born a creature of light and a creature of darkness.

Estamos en la época posterior a la Depresión, Estados Unidos. La serie narra dos caminos que están en constante debate pero que nunca se entrecruzan sino hasta el final de la segunda temporada (que, sin querer queriendo, resulta el final de la serie dejando algunillos cabos sueltos): el del Hermano Justin, un religioso que está creando una especie de ejército con sus seguidores y el de Ben Hawkins, un muchacho que tiene la capacidad de sanar a los enfermos e incluso revivir a los muertos (sí, como Jesús). El bien y el mal se debaten en una serie que tiene proporciones épica: a través de visiones y sueños se visulmbra un futuro pesimista, donde una especie de bomba nuclear va a explotar y el único que puede detenerla es Ben Hawkins. Pero Ben no está solo, tiene a su lado a todo un convoy de personajes excéntricos que trabajan en un Carnaval: un exbeisbolista, un enano, un ciego, una mujer que lee el tarot junto a su madre, una domadora de serpientes y el administrador, misterioso personaje que sólo se le oye la voz y se le atribuyen poderes más allá de lo imaginable.

La serie es un agasajo visual, eso que ni qué. Las primeras veces no podía acostumbrarme a que estuviera viendo una serie y no una película: la recreación de los años treinta es excelente (aunque por allí deben existir anacronismos, de eso estoy seguro) y la forma de hablar de los personajes siempre se conserva (como con frases tipo "Let's shake some dust!"). Te sientes en los treinta, aunque no sepas nada de la época. En cuanto a la historia, aunque se siente que no avanza a ratos, está inmaculadamente escrita y se desarrolla con una paciencia que desesperaría a muchos (sobre todo en la primer temporada). Los misterios se aclaran poco a poco y uno llega a creerse toda la mitología de la serie.

Cabe aclarar que esta serie me ha dado uno de los sustos que más recuerdo y voy a recordar. Las escenas del Hermano Justin son aterradoras en su mayoría. Como casi no hay efectos especiales en la serie, el terror viene del corazón, de la maldad, de pensar a qué extremos podría llegar Justin para cumplir su cometido, porque Justin, así como Ben, también tiene ciertos poderes que utiliza para manipular a sus creyentes.

La serie tuvo muchos problemas de presupuesto, pues empezaba a costar más de lo que recaudaba. El creador, Daniel Knauf, tenía planeada 6 temporadas divididas en 3 libros, y la serie terminó a la segunda temporada, sólo completando el primer libro. Hasta donde quedó fue perfecta, aunque te deja algunos cabos para las siguientes temporadas que nunca existieron. Si tienen la oportunidad, revisen esta serie de sólo 24 episodios, prometo que no se arrepentirán.

Para la trivia: Cuando cancelaron la serie, la HBO recibió más de 50,000 mails pidiendo que la volvieran a poner.

viernes, 24 de abril de 2009

24 (temporadas vistas: 5)


My name is Jack Bauer, and this is the longest day of my life.
¡Si yo fuera Jack Bauer!

24 es La serie de acción. El título surge de las horas de un día y de la estructura de la serie: cada capítulo dura 1 hora en tiempo real (45 minutos en tiempo efectivo) y cada temporada dura un día. El protagonista, Jack Bauer, "trabaja" (porque lo despiden y lo recontratan a cada rato) en la Unidad Anti-Terrorista (CTU por sus siglas en inglés) que se encarga de atrapar a los malos que, por lo general, tienen un acentito chistoso que indica que no son estadounidenses. Bauer debe descubrir cuál será el ataque de los terroristas, por qué lo hacen y quién está detrás de todo eso. Para lograrlo no le importará torturar, matar, chantajear e incluso dejarse atrapar con tal de salvar al mundo de las garras de desalmadas personas. Vale, suena a típica película gringa. Pero esta serie guarda sorpresas muy agradables: corrupción política, intrigas, traiciones. Aunque la mayoría de los terroristas son extranjeros, casi siempre hay alguien del gobierno (e incluso el presidente de los Estados Unidos) involucrado en el complot. Está muy presente la contradicción y el conflicto interno del protagonista: ama a su país, sin embargo su país no lo ama. Jack Bauer es capaz de entregar su vida por los Estados Unidos; su patriotismo es el de pocos... pero casi nunca es correspondido por su patria. Es el antihéroe presentado como el héroe, un héroe capaz de torturar al amor de su vida para sacarle información.

La serie se vale de un relojito que aparece unas 10 veces en el capítulo para informarnos "qué hora es". Los personajes suelen decir frases como "en una hora nos vemos", "llego en 15 minutos"... frases para que el espectador sepa lo que va a suceder en una hora o en 15 minutos de la serie, tiempo que se cumple cabalmente. Cada temporada cuenta con muchas tramas (especialmente las últimas) y en todos los capítulos pasan muchísimas cosas. Lo que más admiro de la serie es la imaginación de los escritores y la capacidad de mantener la tensión a lo largo de todo el capítulo con sucesivas escenas de acción-drama, acción-drama. Al final del capítulo siempre quieres ver el siguiente, preguntándote (duda que me atormenta) qué tan malo puede ser Jack Bauer, qué es lo peor que puede llegar a hacer.

Jack Bauer: el héroe de acción que todos queremos ser pero sin sufrir sus consecuencias.

Datos: Parodias de 24 pueden encontrarse en capítulos de Los Simpson y de South Park. El Dr. House también menciona al protagonista cuando le avisan de una emergencia médica: "¿Hablaste con Jack Bauer?"

De la trivia de IMDb: A todos los actores de la serie se les exige que se recorten el pelo... ¡cada cinco días!

martes, 17 de febrero de 2009

Dexter (temporadas: 1, 2 y 3)

Takes life. Seriously.

Un resumen rápido: Dexter tiene un trabajo en Miami como "analista de sangre" o algo así. Es parte de la policía y se encarga de buscar patrones, explicar escenas del crimen y determinar ADN. Pero Dexter también se encarga de eliminar a la escoria, a esos asesinos que la justicia deja libre por alguna trampa legal. Todo esto mientras esconde su verdadera identidad ante todo el mundo, pues nadie conoce su secreto.

Las tres temporadas tienen una estructura similar. La Miami Metro Police, donde trabaja nuestro amigo, tiene un caso de un asesino serial al que persiguen y persiguen y que nomás no encuentran hasta el final de la temporada. Normalmente, Dexter está metido hasta el tuétano en estos casos, no sólo por su trabajo oficial, sino porque de alguna manera ha tomado parte en esos asesinatos. En la primer temporada perseguían al Ice Truck Killer, que no era otro más que el mismísimo (spoilers a continuación) hermano sanguíneo de Dexter; en la segunda encontraron unos cuerpos despedazados en el fondo del mar y bautizaron a este asesino como el Bay Harbor Butcher quien en realidad era Dexter pero finalmente terminaron culpando a un policía y en la tercer temporada, se debaten entre Freebo y un jardinero.

Con la última temporada de esta serie podemos notar la evolución de la misma. A mucha gente le agradó y a otras tantas le molestó. Como yo no tengo ni pizca de sentido estético, diré que ni me agradó demasiado ni me molestó. Simplemente creo que se pudo aprovechar mejor, porque la serie tomó un giro diferente. Nos tenían acostumbrados a más acción, suspenso, ira y en esta última parte la serie se preocupa más por el desarrollo de personajes, por las relaciones de Dexter y lo que parece más importante, la relación de Dexter (edípica) con su padre.

Las discusiones en los comentarios en IMDb sobre Dexter se ponen muy bien. Hablar de lo que Dexter siente es controvertido. Dexter es básicamente buena persona pero él no se lo cree. Durante la primer temporada veíamos a un Dexter más bien frío, diciendo que no tenía sentimientos, fingiendo siempre. Pero nos damos cuenta que esa es la visión de Dexter sobre sí mismo, porque en realidad sí ayuda a las personas y sí hace cosas buenas, a pesar de su pasado tormentoso y sus problemas existenciales (dieeee).

La serie tiene momentos espectaculares. Disfruto muchísimo las elucubraciones de Dexter y sus pensamientos que rayan en lo surrealsita, como cuando imagina que la gente lo ama porque es un asesino y se deshace de otros asesinos, todos los momentos de la tercer temporada cuando hablaba con su padre o al imaginar que le confiesa la verdad a Deb, su hermana. Todos esos momentos tienen su humor negro fantástico, donde no sabes si reír o temblar.

Eso es Dexter. El asesino que todos amamos.
Para la trivia de IMDb: Dexter usa en la serie seudónimos o alias que provienen de libros de Bret Easton Ellis (Psicópata americano), como Patrick Bateman o Sean Ellis.

sábado, 7 de febrero de 2009

The O.C. (temporadas: 1, 2, 3 y 4)

-The O.C. Orange County, It's where all the beautiful people live

Orange County. California. Ryan, Seth, Marissa y Summer. Evolución de personajes. Adolescencia. Puff, tantas cosas que salen de esta serie.

Hasta ahora es un misterio para mí ese primer capítulo de la serie. Tiene tantísima fuerza. La cara de Ryan, harto de su madre. Seth en los videojuegos, solo. Marissa fumando un cigarrillo. Summer superficial. Pero lo que realmente me conmueve es cuando aparece el título. Están así las cosas: Ryan se ha ido de su casa, toma su bicicleta y aparece en una caseta pública, hablándole a sus amigos para ver quién le puede dar asilo; todos se lo niegan. Ryan golpea el auricular del teléfono con la caseta, lleno de una rabia contenida. Recuerda al abogado que recién lo ayudó a salir de la cárcel y le llama. El abogado, Sandy Cohen, acude por él en un lujoso coche. "Es un buen carro. No sabía que este tipo de abogados ganara tanto", le dice Ryan, desafiando la confianza. "No, no lo hacemos" responde Sandy, "pero mi esposa sí". Y de fondo, "California" de Phantom Planet. Y de allí la serie ya no te suelta.

Si la serie pudo sostenerse durante cuatro temporadas fue por los personajes. Las historias en las últimas temporadas empiezan a flaquear; los problemas se resolvían rápido, la tensión no era tanta. Pero lo que los fans seguíamos amando eran a los personajes, que continuaban manteniéndose fieles a ellos mismos. Nosotros los acompañamos en sus viajes, en sus idas y vueltas, en sus evoluciones. Lástima que por culpa de Mischa Barton la serie haya perdido fuerza y, eventualmente, desapareciera. A pesar de los esfuerzos de hacer una cuarta temporada con capítulos estructuralmente complejos (con flashbacks, sueños y demás, cosa rara en la serie en sí y aún más rara en una serie dirigida a adolescentes), la serie ya no daba para más y fue retirada quizá un poco tarde, pero no tan tarde como para que existieran arrepentimientos.

Para la trivia de IMDb: En un borrador de la serie, Ryan Atwood iba a ser el hijo ilegítimo de Sandy Cohen. Qué bueno que no hicieron eso.